El pescado en la alimentación

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Según los registros arqueológicos, el pescado ha formado parte de las dietas de las comunidades de seres humanos desde los tiempos prehistóricos.

En las últimas décadas, la tormenta perfecta generada por el desarrollo masivo de los medios de transporte asociada a los métodos de pesca modernos, capaces de pescar y arrasar todo, han conducido toneladas y toneladas de animales desde el las aguas de nuestro planeta azul hasta las pescaderias de los seres humanos. Así, el pescado ha pasado a forma parte de las dietas habituales de muchas personas a lo largo y ancho de la tierra. Desde nuestros hermanos los delfines, a las aletas de nuestras primas las tiburones, a las inteligentísimas sepias, pasando por los inconcebiblemente hermosos pulpos, todos, sin ningún tipo de discriminación, han acabado a nuestra diposición, hasta un punto en que bastantes de las especies que pueblan las aguas se encuentran en peligro de extinción, sin que este detalle altere nuestro rostro lo más mínimo. A fin de cuentas, el planeta no es sino un supermercado a nuestra disposición.

El pescado en la alimentación

Más allá de estas divertidas consideraciones, actualmente “existe consenso científico sobre los beneficios asociados al consumo de pescado en el contexto de una dieta equilibrada”. Los expertos en nutrición, disfrazados con sus batas blancas sacerdotales, distinguen habitualmente los pescados según dos criterios:

De acuerdo a su grasa: Los que tienen poca grasa, menos del 2%, los conocemos como blancos. Los grasos, más del 7%, los llamamos azules. A los que tienen un contenido de grasa intermedio entre ambos, semigrasos.

Profundizando en esta división, hemos redactado algunos artículos relacionados:

En función de sus condiciones de vida (llamadas técnicamente, forma de producción… como si el pescado se produjese… las palabras, ah, las palabras): Pesca extractiva, cuando los animales se cazan en su habitat de vida tradicional. Criadero o piscifactoria, también conocido con el hermoso nombre de acuicultura, cuando los peces son criados en un espacio muy reducido, alimentados de cualquier manera, de tal modo que podemos simular los fantásticos campos de concentración diseñados ya hace mucho tiempo para los animales terrestres. ¿Nos iba a parar a nosotros, el agua? Por supuesto que no. Así podemos pescar los peces casi con la mano y en la cantidad que el mercado requiera. El no va más en progreso y la rentabilidad, suponiendo que no sean sinónimos.

Como en la mayor parte de las publicaciones o programas, gozando del mayor prestigio, se os dirá que los peces de piscifactoria son tan buenos como los que viven en libertad, no pasa nada porque desde este espacio al que nadie llega se os diga que no, que no da igual. Por muchas razones, pero incluídas también las nutricionales: como es evidente, los peces que viven en libertad estarán mucho más sanos que los sedentarios. Tal y como ocurre con el ser humano. Decisión de cada una es, en la pescaderia, escoger.

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Composición nutricional del pescado

Artículo completo: Composición nutricional del pescado

La composición del pescado varía en función de diversos factores, tanto por las diferencias consustanciales a las diferentes especies como por otros factores asociados a la disponibilidad de comida, a la vida del animal o de la época del año en que haya sido cazado.

Los componentes mayoritarios de la carne del pescado son las proteinas (hasta el 20%), el agua (entre el 60-80%) y las grasas.

PROTEINAS DEL PESCADO

El contenido en proteinas del pescado blanco puede llegar hasta el 20%. Estas proteinas incluyen todos los aminoácidos esenciales que nuestro organismo necesita recibir a través de la alimentación.

GRASAS DEL PESCADO

Las grasas del pescado se encuentran entre las más insaturadas del mundo animal. Las grasas insaturadas se consideran saludables y numerosos estudios las relacionan con una disminución en el riesgo de padecer determinadas enfermedadades.

En concreto, el pescado suele presentar un 50% de ácidos grasos omega-3, sobre todo EPA y DHA, precursores de sustancias con una importante acción antiinflamatoria y antitrombótica y, por tanto, beneficiosas para nuestro sistema cardiovascular. Aquí podréis encontrar en detalle los beneficios asociados a la ingesta de ácidos grasos omega-3.

Dado que la cantidad de grasa del pescado blanco es bajo, la ingesta de estos ácidos grasos esenciales no es tan notable como la del pescado azul.

VITAMINAS DEL PESCADO

El contenido en vitaminas del pescado es muy variable entre las diferentes especies. En general, se puede indicar que el pescado azul así como el hígado de pescado blanco es rico en vitaminas A y D. En lo referente a las vitaminas hidrosolubles, el pescado es rico en tiamina, riboflavina y niacina. Pescados y mariscos son también ricos en vitamina B12.

MINERALES DEL PESCADO

Destaca el contenido en potasio, sobre todo en el pescado fresco (entre 200-400mg de potasio por cada 100g de pescado). El pescado incluye así mismo cantidades importantes de fósforo, hierro, yodo y calcio. Es interesante indicar que el contenido en calcio es especialmente importante cuando comemos los pescados pequeños con sus espinas.

Por otra parte, en muchos productos derivados del pescado el contenido en sodio puede ser muy alto puesto que sabemos que a los grandes emporios de la alimentación le gusta que consumamos mucho sodio, probablemente no porque sea saludable para nosotras. Otras consideraciones les animan.

Artículos complementarios:

Composición del pescado azul

Composición del pescado blanco

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