Nutricion y Dietas

Nutrición, dietas y alimentación sana

Categoría ‘Agua’

Un amigo de la página nos ha hecho llegar este vídeo sobre la Historia del agua embotellada, presentado por Annie Leonard y lanzado el 22 de marzo de 2010 (Día Mundial del Agua)

El vídeo explora las campañas publicitarias empleadas por las grandes empresas que ponen en circulación el agua embotellada así como las implicaciones del consumo masivo de agua embotellada tanto a nivel político, como económico y para la salud.

Es un vídeo interesante que, por supuesto, no agota la discusión sobre este tema pero que aporta información a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre nuestros consumos o forma de vida. El vídeo forma parte un proyecto más amplio que había arrancado con la difusión de otro muy interesante vídeo sobre la Historia de las cosas, sobre las diferentes etapas que se siguen para tener objetos, cosas, disponibles, desde la extracción de las materias primas necesarias hasta lo que ocurre posteriormente, cuando las tiramos a la basura. No está directamente relacionado con los objetivos del blog pero lo incluimos también por si a alguien le interesa.

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El grado de hidratación es un elemento fundamental para la salud y el bienestar de las personas. Ya habíamos hablado de cuando beber, hoy nos centraremos en cuánto beber con las conclusiones del artículo: Recomendaciones de bebida e hidratación para la población española.

Las necesidades basales de líquidos en las personas adultas se cifran alrededor de los 30-35 mililitros por Kilogramo de peso y cada día. En un número más basto, aproximadamente 3 litros de agua diaria.

Sin embargo, hay circunstancias que aumentan las necesidades de líquidos del organismo como la actividad y el ejercicio físico, el estrés, el aumento de la temperatura ambiental, la fiebre, las pérdidas de líquidos por vómitos y/o diarreas, la diabetes descompensada, las quemaduras, etc.

Aunque la proporción es muy variable dependiendo del grupo de población y de los hábitos, se suele obtener el 80% del agua necesaria de líquidos y un 20% del resto de alimentos,  aproximadamente. En una persona sana un consumo puntual menor que la dosis adecuada no tiene por qué conllevar un riesgo inmediato. De igual modo, no hay establecido un nivel máximo de agua tolerable si los mecanismos responsables de la eliminación del exceso de agua funcionan correctamente.

Las necesidades de agua cambian a lo largo del ciclo vital, siendo necesario informarse adecuadamente de las necesidades de hidratación en el caso de embarazas, durante la lactancia, la infancia o la edad más adulta. Asimismo las necesidades de las personas antes, durante y después del ejercicio físico también son muy específicas.

La aparición en el mercado de un sinfín de bebidas  hace necesario establecer unas consideraciones generales sobre cuánto beber de cada tipo de bebida. Debemos tener claro que para seguir una dieta saludable no es necesario ni conveniente que los líquidos que ingerimos, salvo los lácteos o los zumos de frutas,  nos proporcionen energía o nutrientes. Es importante señalar que la ingesta de bebidas fortificadas no es conveniente salvo en caso de necesidad demostrad, según los criterios de la FAO. La principal función de los líquidos es la de hidratar el organismo.

Si consideramos esta división dentro de las bebidas existentes:

Grupo 1: Agua e infusiones

Grupo 2: Lácteos y bebidas a base de soja

Grupo 3: Bebidas dulces acalóricas

Grupo 4: Otras bebidas calóricas con cierto valor nutritivo como zumos de frutas, bebidas alcohólicas, bebidas para deportistas o cerveza sin alcohol.

Grupo 5: Refrescos azucarados

Las recomendaciones de consumo diario son:

Grupo 1: 12 raciones para hombres, 9 para mujeres

Se pueden sustituir algunas de las raciones del grupo 1 de esta manera:

Grupo 2: 2 raciones

Grupo 3: 2 raciones

Grupo 4: 0-2 raciones

Grupo 5: 1 ración

raciones-de-bebida-diarias

Un modelo adecuado de ingestión de bebidas, sería aquel donde predominase la ingestión de agua potable e infusiones y donde el resto de bebidas no contribuyesen con más de un 10% a las necesidades energéticas diarias.

Se considera una ración la cantidad de 250 ml.

Fuente texto:
http://www.nutricion.org/publicaciones/revistas/NutrClinDietHosp2008_(28)2_3_19.pdf
Fuente foto:
http://asimetriasurbanas.files.wordpress.com

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El agua contenida en los alimentos junto con la que bebemos y el resto de los líquidos que ingerimos, como los zumos, tienen que garantizar nuestra correcta hidratación en todas las edades y circunstancias vitales. El agua es fundamental para el funcionamiento de los proceso de asimilación y para la eliminación de residuos del metabolismo celular.

En otra entrada hablaremos de  cuánto beber y de como hacerlo. Hoy nos centramos en un par de recomendaciones muy sencillas pero que, dado que no se suelen respetar, puede ser muy útil:

Conviene no beber agua durante las comidas, ni en el intervalo comprendido desde media hora antes hasta pasadas dos horas.

Conviene beber uno o dos vasos de agua al levantarnos para mejorar la hidratación y activar los mecanismos de limpieza del organismo.

El agua consumida durante las comidas disminuye la acidez del estómago lo que puede ocasionar que la digestión se ralentice al perder eficacia las enzimas que requieren un determinado grado de acidez para actuar. Si las bebidas están frías la digestión se alarga aún más.

En la mayoría de las poblaciones conviene beber agua mineral, o de procedencia de confianza, a la del grifo. El añadido de flúor o cloro, imprescindible para evitar la contaminación microbiológica,  puede resultar peligroso para la salud incluso en las pequeñas cantidades utilizadas. Además, en el agua del grifo se encuentran trazas tanto del plomo utilizado en las tuberías, como de mercurio, cadmio o nitratos de los pesticidas agrícolas, sobre todo en zonas agrícolas o industriales, que pueden ser muy perjudiciales. Sin ánimo de ser alarmista.

Fuentes texto:

http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I

http://www.nutricion.org

Fuente foto: http://blog.securibath.com

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