Beneficios de las grasas omega-3

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (Sin Votos)
Cargando…

beneficios grasas omega 3

Durante muchos años las grasas gozaron de muy mala fama entre los profesionales de la nutrición y, a partir de sus recomendaciones, entre nosotras, el público en general. No ha sido hasta hace unas pocas décadas cuando se comenzó a distinguir entre los efectos de los diferentes lípidos en la salud y las consecuencias de la ingesta de unos u otros.

Hoy en día, el papel demoníaco está reservado para cierto tipo de grasas, las llamadas grasas trans, y para las grasas saturadas. El papel del colesterol, durante muchos años dentro del grupo de los enemigos, se está revisando recientemente. Por otra parte, algunas grasas se consideran saludables y se recomienda hoy en día que estén presentes en nuestra dieta de forma abudante: las grasas insaturadas, siendo el lugar estelar, dentro de ellas, para las grasas omega 3, protagonistas de multitud de titulares en los últimos años. Este protagonismo ha ido acompañado, por supuesto, de una utilización económica y así, en los supermercados, en las secciones de los no-alimentos, aparecen multitud de productos a los que les han añadido omega 3 para reclamar nuestra atención y que podamos pensar que si nos comemos esa galleta, que lleva omega 3, estamos comiendo un alimento saludable. Eso es falso, escuchar a los mercaderes solo les beneficia a ellos.

Los ácidos grasos omega-3 son unos ácidos grasos poliinsaturados esenciales para el ser humano y, por tanto, debemos incorporarlos a través de la dieta puesto que nuestro organismo no es capaz de producirlos. Los ácidos grasos omega-3 forman parte de los triglicéridos y fosfolípidos, componentes fundamentales de los lípidos en el cuerpo humano.

Beneficios de las grasas omega 3

Investigaciones llevadas a cabo para estudiar las causas por las que tanto los indios Inuit, habitantes del Norte de América que se alimentan casi en exclusiva de pescado, como los habitantes de la isla de Creta, en el mar Mediterráneo, tenían índices muy bajos de enfermedades coronarias y altas esperanzas de vida, condujeron al análisis del papel de los ácidos grasos Omega 3 en la nutrición humana.

Numerosas investigaciones posteriores con ácidos grasos omega 3 han demostrado que estos ácidos grasos son esenciales para el crecimiento y desarrollo, fluidez-viscosidad de las membranas y para un buen fisiologismo de las células nerviosas, de la retina y de la piel.

En cuanto a los efectos asociados a una ingesta adecuada de omega-3 encontramos:

EMBARAZO

Las embarazadas deben consumir gran cantidad de ácidos grasos omega 3 para asegurar el correcto desarrollo del feto. Estudios realizados durante los años 90 por la Universidad de Bristol concluyeron que el consumo de pescado azul es muy importante durante el embarazo para el correcto desarrollo del cerebro del feto. Los hijos de las madres que tomaron pescado azul al menos 4 veces por semana presentaban un mayor desarrollo del lenguaje y menos problemas con la vista.

SISTEMA CARDIOVASCULAR

Hoy es aceptado por la comunidad científica el papel de las grasas Omega 3 en la reducción del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

El consumo habitual de pescado, especialmente azul, o de productos marinos, se asocia a una baja incidencia de enfermedades cardiovasculares, según las conclusiones de varios estudios epidemiológicos llevados a cabo en poblaciones de esquimales y de pescadores japoneses.

Los ácidos grasos omega 3 disminuyen la viscosidad de la sangre, reduciendo el riesgo de infarto. Estas grasas se incorporan en las membranas celulares del corazón, dotándolas de mayor flexibilidad y protegiéndolo de arritmias y muerte súbita.

El consumo de omega-3 reduce las VLDL, que depositan colesterol en las paredes de las arterias, y los triglicéridos en sangre.

Los omega-3 reducen la tensión arterial, tanto en hipertensos como en quienes presentan una tensión arterial normal.

Los omega-3 tienen un efecto antitrombótico al reducir la agregación de plaquetas y prologar el tiempo de coagulación.

Los omega-3 actúan sobre los factores inflamatorios, por lo que tienen efectos positivos en enfermedades con un componente inflamatorio crónico como la enfermedad de Crohn, la artritis reumatoide o la colitis ulcerativa.

CEREBRO

El DHA es esencial para el establecimiento de las funciones cerebrales y visuales en niños prematuros. La leche materna contiene DHA y la leche de vaca no, por lo que en Europa y Japón empresas de alimentación incorporan DHA en los alimentos infantiles. Sin embargo, es importante indicar que ningún perparado lácteo de sustitución es comparable nutricionalmente a la leche materna, por lo que, siempre que sea posible, es fundamental que este sea el alimento de los bebés durante los primeros meses de vida.

En la actualidad, están empezando a aparecer estudios que relacionan la ingesta de los ácidos grasos Omega 3 con el funcionamiento del cerebro y con las enfermedades mentales, como la depresión.

Actualmente se está llevando a cabo tratamientos experimentales para tratar trastornos cerebrales de diverso tipo (depresiones, alzhéimer, autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad) mediante EPA, ácido graso del grupo de los Omega 3.

DIABETES

Según un estudio publicado en 2007, una dieta rica en pescado y en otras fuentes de ácidos omega-3 ayuda a reducir las posibilidades de que niños con un historial familiar de diabetes desarrollen la enfermedad. Aunque estos resultados publicados por investigadores estadounidenses son prometedores es necesario confirmar el efecto en otras poblaciones.

CÁNCER

Diversos estudios epidemiológicos indican relaciones entre la inclusión en la dieta de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados omega-3 y una menor incidencia de cánceres de mama, colón y próstata.

beneficios grasas omega 3 nueces

Alimentos ricos en omega 3

Dentro de este grupo de ácidos grasos omega-3 se encuentran tanto el alfa-linolénico, procedente de semillas como el lino, y los ácidos grasos de procedencia animal, como el EPA y el DHA, que se encuentran especialmente concentrados en los pescados y, dentro de ellos, en los pescados azules.

Organizaciones como la British Nutrition Foundation o la Amercian Heart Associaton recomiendan una ingesta de 0.5-1.0 gramos de EPA y DHA al día.

Otros alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 son las semillas de chía, las nueces, semillas de calabaza, tofu, los vegetales de hoja verde o los mejillones.

Es interesante recalcar que los peces obtienen el Omega 3 de las algas, siendo muchas algas ricas en estos ácidos grasos. Quizás en el futuro está pueda ser una gran fuente, teniendo en cuenta, además, que dado que las algas se encuentran en la base de la cadena alimenticia están menos afectadas por las contaminaciones del agua que nuestro modelo civilizatorio lleva asociado. Es importante, recordar, una vez más que esta contaminación de metales pesados en los peces azules grandes han puesto en entredicho los beneficios de su consumo. Y uno de ellos, el atún, es un alimento muy habitual en nuestra dieta, papel que quizás deberíamos replantearnos.

Algunos expertos alertan de posibles carencias en la ingesta de ácidos grasos Omega 3 en las dietas vegetarianas. Hay numerosos alimentos de origen vegetal que incorporan Omega 3 pero no está claro si estas fuentes de ácidos grasos pueden ser utilizadas adecuadamente por el organismo o si es preferible incorporarlo de forma directa.

Relación entre los ácidos grasos omega 3 y los ácidos grasos omega 6

Siempre que hablamos de los ácidos grasos omega-3 es necesario incluir a los ácidos grasos omega-6, que son igualmente esenciales para el organismo humano y han de ser aportados mediante la dieta.

Estudios recientes parecen indicar que los beneficios en nuestro organismo asociados a la ingesta de ácidos grasos omega 3 dependen de las proporciones ingeridas de omega-3 en relación a los ácidos grasos omega-6.

Así, existen evidencias que sugieren que niveles excesivos de ácidos grasos omega-6 en relación con los omega-3 pueden incrementar la posibilidad de ciertas enfermedades. En general se admite que la dieta en los países desarrollados presenta un exceso de grasas saturadas y de ácidos grasos omega-6 frente a omega-3.

Las relaciones omega-6:omega-3 suelen ser de 10:1 e, incluso, 30:1 cuando la proporción óptima se estima en 6:1 o menor. Hoy en día incluimos demasiados omega-6 en nuestra dieta debido al consumo mayoritario de grasas de origen animal y vegetales ricas en omega-6, siendo este aspecto de las dietas especialmente preocupante en la alimentación de muchos niños. Dulces, patatas fritas, poca fruta y verdura, poco pescado, suelen ser elementos comunes en muchas dietas infantiles.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (Sin Votos)
Cargando…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *