Las caballas capturadas en Canarias tienen plástico en el estómago

4 de febrero de 2019

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Cerca del 80% de las caballas capturadas por las flotas artesanales de Lanzarote y Gran Canaria presentaban en sus estómagos restos de plástico.

En Canarias, la caballa se pesca generalmente con artes de cerco, aunque los ejemplares grandes son obtenidos con aparejos de anzuelo. Apreciada para consumo humano, también es la carnada más usada como cebo vivo en la pesca de atunes. Tradicionalmente ha sido el recurso pelágico costero más abundante y capturado en Canarias.

El descubrimiento fue realizado por diez investigadores de la universidades de Las Palmas de Gran Canaria, Politécnica de Valencia y Delaware (Estados Unidos) y se publicó en la edición del mes de enero de 2019 de la revista Marine Pollution Bulletin.

La mayor parte del plástico encontrado corresponde a fibras textiles (seguido por la presencia de fragmentos o pinturas) procedente de las lavadoras. En cada lavado, restos de las prendas acaban llegando al mar a través de los desagües, bien porque los vertidos se arrojan sin depurar o porque las plantas de tratamiento no logran filtrar toda la contaminación presente en el agua.

Si bien, las tripas de las caballas, entre las que se incluyen sus estómagos, no suelen estar presentes en preparaciones culinarias, este hallazgo se suma a los multiples que en los últimos años están poniendo el foco en la contaminación de las aguas del planeta. Los mismos resultados se encontraron en estudios llevados a cabo con peces capturados en las costas de California (EEUU).

Los autores de este trabajo han presentado, así mismo, una selección de artículos publicados en los últimos ocho años que corroboran que se puede encontrar plástico en el aparato digestivo de múltiples especies de pescados y moluscos en todo el planeta, en algunos casos a niveles anecdóticos (en menos del 1% de los casos), pero en otros con tasas apabullantes (del 100% de las muestras tomadas).

La preocupación por la contaminación de las aguas es un asunto de creciente importancia. Sus efectos se dejan notar no solo en los desperdicios que se acumulan en algunas costas del planeta sino también en la salud de los animales marinos. Muchos de estos plásticos que ingieren los peces pueden, además, pasar a la cadena alimentaria del ser humano.

Esto no significa, en ningún caso, que debamos prescindir del consumo de caballas. Se trata de uno de los pescados azules (ricos en grasas omega-3) más interesantes para incluir en una dieta saludable, dado su pequeño tamaño (por lo que apenas contiene metales pesados, que sí están presentes en los de gran tamaño) y que vive en la libertad oceánica.

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