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Recomendaciones de la OMS para prevenir la osteoporosis

26 de marzo de 2018

Osteoporosis

Dado el éxito de las publicaciones precedentes continuamos con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para prevenir las enfermedades crónicas. Tras un repaso por sus consignas para prevenir la obesidad y la diabetes tipo 2 nos centramos hoy en las recomendaciones para prevenir la osteoporosis, aunque el conocimiento científico en este campo no es tan fiable como en las dos enfermedades anteriores.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) fue creada en 1948 como organismo especializado de las Naciones Unidas para que actuara como autoridad directiva y coordinadora en los asuntos sanitarios y la salud pública a nivel internacional. Una de las funciones constitucionales de la OMS consiste en facilitar información y asesoramiento objetivos y fiables en materia de salud humana, responsabilidad que cumple en parte por conducto de su amplio programa de publicaciones.

Estas indicaciones vienen recogidas en el documento Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas, realizado por una comisión mixta de expert@s de la OMS y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en el año 2003.

Recomendaciones de la OMS para prevenir la osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad que afecta a muchos millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por una baja masa ósea y por el deterioro de la microestructura del tejido óseo, lo que produce fragilidad del hueso y el consiguiente aumento del riesgo de fracturas. La incidencia de fracturas de vértebras y de la cadera aumenta de modo exponencial con el avance de la edad (mientras que la de fracturas de la muñeca se estabiliza después de los 60 años).

Las tasas de incidencia ajustadas por edad son mucho mayores en los países desarrollados y ricos que en el África subsahariana y en Asia. En los países donde la incidencia de fracturas es alta, las tasas son mayores entre las mujeres (por un factor de 3 ó 4). En los países donde las tasas de fractura son bajas, la diferencia entre hombres y mujeres es menor. La incidencia de las fracturas de vértebras y cadera en ambos sexos aumenta exponencialmente con la edad.

Ver  Modo de empleo del alga Hijiki o Hiziki

En relación con el consumo de calcio en el informe se destaca la llamada “paradoja del calcio”. Esa paradoja (las tasas de fractura de cadera son mayores en los países desarrollados, donde la ingesta de calcio es mayor que en los países en desarrollo) necesita a todas luces una explicación. Hasta la fecha, los datos acumulados apuntan a un efecto adverso de las proteínas, en particular de origen animal (no vegetal), que podría contrarrestar el efecto positivo de la ingesta de calcio en el equilibrio cálcico.

El informe dejó claro que las recomendaciones relativas a la ingesta de calcio estaban basadas en datos sobre el equilibrio cálcico a largo plazo (90 días) en adultos, obtenidos en Australia, el Canadá, la Unión Europea, el Reino Unido y los Estados Unidos, y no eran necesariamente aplicables a todos los países del mundo. En el informe se reconocía también que estaban apareciendo pruebas sólidas de que las necesidades de calcio pueden variar de una cultura a otra por razones alimentarias,genéticas, geográficas y relacionadas con el estilo de vida. Por consiguiente, se formularon dos conjuntos de recomendaciones: uno para los países con bajo consumo de proteínas de origen animal, y otro basado en los datos obtenidos en Norteamérica y Europa occidental.

Se alcanzaron las siguientes conclusiones:

  • No está justificado adoptar criterios mundiales basados en la población. Sí lo está adoptar criterios con metas concretas en relación con el calcio y la vitamina D en subgrupos de población de alto riesgo, es decir, aquellos con una alta incidencia de fracturas.
  • En los países donde la incidencia de fracturas por osteoporosis es alta, una ingesta reducida de calcio (es decir, inferior a 400-500 mg diarios) entre los hombres y mujeres de edad está asociada a un mayor riesgo de fracturas.
  • En los países con alta incidencia de fracturas, el aumento de la vitamina D y el calcio en la dieta de las poblaciones de edad puede reducir el riesgo de fracturas. Así pues, hay que garantizar un estado nutricional correcto en relación con la vitamina D. Si esta vitamina se obtiene principalmente de fuentes alimentarias, por ejemplo cuando la exposición a la luz solar es limitada, se recomienda una ingesta de 5-10 μg diarios.
  • Aunque se carece de datos concluyentes al respecto, pueden ser útiles algunas recomendaciones prudentes en materia de dieta y modos de vida, ya citadas en relación con otras enfermedades crónicas, que probablemente reducen el riesgo de fractura. Entre ellas figuran las siguientes:
    • aumentar la actividad física;
    • reducir la ingesta de sodio;
    • aumentar el consumo de frutas y verduras;
    • mantener un peso corporal saludable;
    • evitar el tabaco;
    • limitar el consumo de alcohol.
  • Existen pruebas convincentes de que la actividad física, en particular aquella que mantiene o incrementa la potencia muscular, la coordinación y el equilibrio como determinantesimportantes de la propensión a las caídas, es beneficiosa para prevenir las fracturas osteoporóticas. Además, una actividad regular de levantamiento de pesos a lo largo de toda la vida, especialmente de forma vigorosa y con participación de los huesos, aumenta la masa ósea máxima durante la juventud y ayuda a conservar la masa ósea más adelante en la vida.

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