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Dieta mediterránea y obesidad

24 de abril de 2017

dieta-mediterranea obesidad

Por su interés en el campo de la nutrición, presentamos hoy las reflexiones realizadas por Ramón Estruch Riba en el capítulo Papel de la dieta mediterránea en la prevención de las enfermedades cadiovasculares y cáncer: últimas evidencias, incluído en Avances en alimentación, nutrición y dietética.

Nos centramos en las conclusiones obtenidas a partir del estudio PREDIMED, cuyos detalles se comentan a continuación, sobre las relaciones entre el seguimiento de una dieta mediterránea y el incremento o disminución del peso corporal.

La dieta mediterránea

Aunque no existe una dieta única se define la Dieta Mediterránea como el patrón de alimentación propio de los países del área mediterránea donde crecen los olivos y se configura de acuerdo a estas características básicas.

a) alto consumo de grasas (incluso superior al 40% de la energía total), principalmente en forma de aceite de oliva (más del 20% de la energía total)

b) elevado consumo de cereales no refinados, fruta, verdura, legumbres y frutos secos. Hoy en día se acepta que los cereales incluidos en la alimentación deben ser cereales integrales, con la menor cantidad posible de alimentos procedentes de cereales refinados.

c) consumo moderado-alto de pescado

d) consumo moderado-bajo de carne blanca (aves y conejo), y productos lácteos, principalmente en forma de yogurt o queso fresco. Las recomendaciones científicas de los últimos años indican que los lacteos deberían ser desnatados.

e) bajo consumo de carne roja y productos derivados de la carne

f) un consumo moderado de vino conlas comidas

 dieta mediterranea predimed

Estudio PREDIMED

El ensayo clínico PREDIMED realizado en España y finalizado en 2011, tras seis años de seguimiento a la mayoría de los participantes, fue diseñado para demostrar con el máximo nivel de evidencia científica los efectos de una dieta mediterránea tradicional en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular.

El estudio incluyó a 7.447 participantes que no había sufrido enfermedades cardiovasculares significativas (sin manifestación clínica) pero que estaban dentro de los grupos de riesgo establecidos (la mitad padecía diabetes mellitus y la otra mitad, tres o más factores de riesgo vascular (tabaquismo, hipertensión arterial, LDL colesterol elevado y/o HDL-colesterol bajo,sobrepeso o obesidad, o historia familiar de cardiopatía isquémica precoz).

Las edades de los participantes se encontraban entre 55 y 80 años (varones) o 60 y 80 años (mujeres).

Los participantes fueron divididos en tres grupos de intervención dietética:

A) Dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen (2.487 participantes). Consumo de aceite de oliva virgen >40 g/día, porque es el consumo medio que se ha visto protector en países con una incidencia baja de enfermedad cardiovascular.

B) Dieta mediterránea suplementada con frutos secos (2.396 participantes). Inclusión de nueves, avellanas y almendras, con mayor cantidad de nueces

C) Dieta baja en todo tipo de grasa (2.349 participantes)

Los participantes fueron evaluados en profundidad al comienzo del estudio y cada año, además mantenían una reunión trimestral co una dietista. El objetivo principal del estudio es la valoración de la eficacia de la dieta mediterránea en la prevención de las enfermedades cardiovasculares aunque también se evaluaró la incidencia de cáncer (mama, colorectal, pulmón y gástrico), diabetes y la mortalidad global.

Dieta mediterránea y obesidad

Más del 90% de los participantes del estudio PREDIMED presentaban sobre peso u obesidad, osea, un Indice de Masa Corporal igua o superior a 25Kg/m2. Por ello, se llevo a cabo un subestudio en el que analizaron los cambios en el peso corporal de 3.182 participantes, 1.130 del grupo de Dieta Mediterránea con aceite de oliva, 1,058 del grupo de Dieta Mediterránea y frutos secos y 994 del grupo bajo en grasa para analizar si las calorías aportadas por el aceite de oliva y/o los frutos secos podrían repercutir en una ganancia de peso.

El estudio mostró que una dieta mediterránea rica en grasas vegetales, como el aceite de oliva virgen extra y los frutos secos, tuvo poco efecto sobre el peso corporal o la circunferencia de la cintura en comparación con las personas que siguen una dieta baja en grasas.

El grupo del aceite de oliva presentó una reducción significativa de peso y del perímetro

de la cintura mientras que el grupo suplementado con frutos secos no presentó cambios en el

peso corporal, ni en el perímetro de la cintura a pesar de haber aumentado la ingesta energética.

En el grupo bajo en grasa tampoco se encontraroon cambios en los parámetros antropométricos a pesar de haber reducido de la ingesta calórica.

Los expertos insisten en que es hora de fijar pautas dietéticas que destierren límites arbitrarios obsoletos sobre el consumo total de grasa. Los alimentos que más contribuyeron a reducir el peso y el perímetro de cintura fueron el aumento en el consumo de aceite de oliva, las verduras, el vino y los frutos secos, junto a una reducción en la ingesta de carne roja, productos de bollería y bebidas carbonatadas.

En conclusión, seguir una dieta mediterránea no restringida en calorías y rica en grasas vegetales como el aceite de oliva virgen extra o frutos secos no conduce a un aumento de peso significativo en comparación con una dieta baja en grasa.

Fuente:

Publicación de la Sociedad Española de Dietética: “Avances en alimentación, nutrición y dietética”. Editores: Martínes Álvaresz, Jesús Román y De Arpe Muñoz, Carlos.

Derechos Rervados y autoría de la Fundación de Alimentación Saludable.

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