El propósito de adelgazar. Algunas consideraciones
Es tan común que en Navidades, con todas las reuniones familiares, fiestas y demás, comamos en exceso que el comienzo de año suele ser para muchas y muchos una época cargada de buenos propósitos, entre ellos el de adelgazar. Es, por eso, muy importante, pero mucho, tener en cuenta que adelgazar es un propósito que puede tener un reverso tenebroso.

Con la intención de adelgazar por encima de todo podemos adquirir hábitos en la alimentación que son peligrosos para nuestra salud. Desde seguir dietas estrictas desequilibradas, algunas de las cuales instan a eliminar de la dieta grupos enteros de alimentos, a recurrir a alimentos mágicos o a prescindir del desayuno, por ejemplo.
Adelgazar: Una dieta saludable es la solución
Por ello, nuestra recomendación para este arranque de 2012 para quienes estén interesados en perder peso es la siguiente:
Una dieta saludable conlleva, ineludiblemente, una pérdida de peso, para la mayoría de nosotros y nosotras, dado que nuestras dietas habituales son hipercalóricas. Salvo recomendación expresa porque padezcamos algún problema de salud concreto, venga de nuestro médico de cabecera o de algún experto en nutrición, nosotros os recomendamos encarecidamente no seguir ninguna de las dietas mágicas que tanto abundan. Muchas de ellas son peligrosas. En entradas posteriores nos centraremos en algunas de estas dietas en concreto.

Acercándonos a la dieta saludable en pequeños pasos
Aprender a alimentarse bien lleva su tiempo pero algunas recomendaciones generales muy útiles son muy sencillas de seguir. Se puede empezar por estas:
* Habituarnos a comer entre 3 y 5 piezas de fruta diaria. Substituir cualquier tipo de snack o tentempié por una fruta es una de las mejores acciones que se pueden emprender para comenzar.
* Intentar comer regularmente ensalada como entrante, sobre todo en los días calurosos.
* Evitar en lo posible los alimentos precocinados, el azúcar, no abusar de las grasas y colocar el aceite de oliva virgen extra como nuestra grasa de referencia.
* Incluir en nuestra dieta los cereales integrales. Esta suele ser una de las principales carencias en nuestras dietas. Para ver si lo es o no, basta con hacernos esta pregunta: ¿Cuántos cereales integrales conocemos y cocinamos en nuestra dieta? Conviene recordar que los cereales integrales, que no los refinados, no cuentan los kelloggs, las pastas o el arroz blanco, por ejemplo, son la base de las pirámides alimenticias recomendadas por todas las instituciones. Este paso es difícil pero tenemos que intentar hacer una comida al día, preferentemente a mediodía, basada en los cereales integrales (mijo, el arroz integral o la quinoa, por ejemplo) o legumbres o en la combinación de ambos.
* Reducir el consumo de carne y sustituirlo por el de pescado, preferentemente azul, o huevos o proteínas vegetales.

Estas recomendaciones son bastante generales pero tienen el propósito de orientarnos un poco a la hora de distinguir una dieta adecuada y que vayamos adquiriendo unos hábitos de alimentación menos perjudiciales que los que normalmente tenemos. Porque esta es otra razón importante, nuestras dietas son mucho peores, generalmente, de lo que creemos.
Poco a poco iremos profundizando en cada uno de estos puntos. En el próximo episodio arrancaremos con la importancia del desayuno. No os perdáis la segunda temporada.
