Críticas a la pirámide alimenticia MyPyramid
En diferentes entradas hemos venido comentado las pirámides alimenticias que las instituciones recomiendan como base de una alimentación equilibrada de acuerdo a los conocimientos científicos sobre nutrición aceptados en el momento.
La primera pirámide alimenticia fue presentada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) en 1992. Su objetivo era frenar las tasas crecientes de obesidad, diabetes y mortalidad asociada a problemas cardiovasculares que estaban viendo los Estados Unidos. Presentaba los alimentos que debían consumirse diariamente en una forma piramidal y tal que los alimentos de la base debían consumir en mayores cantidades que las de la punta. Esta pirámide se extendió a otros países usada como referencia de la alimentación saludable.

En 2005, y tras evaluaciones llevadas a cabo por expertos nutricionales de Universidades e Instituciones de Salud Pública, se concluyó que la pirámide original no había cumplido su objetivo puesto que los índices de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares en el país no sólo no habían descendido sino que habían aumentado significativamente. Por ello, el Departamento de Agricultura presentó la nueva pirámide nutricional: MyPyramid.
Mypyramid está formada por seis bandas verticales de diferentes colores representando los cinco grupos de alimentos y las grasas y ahora es la anchura de las bandas la referencia para los consumos relativos de cada grupo de alimentos. La nueva pirámide incluye una guía interactiva de alimentación que permite consultas individualizadas así como información para niños mediante juegos interactivos.

La nueva pirámide alimenticia presenta algunos cambios reseñables respecto a la original, entre los más importantes podemos destacar:
- Mientras que la pirámide alimenticia anterior presentaba unas recomendaciones rígidas para todas las personas adultas en la nueva pirámide se hace hincapié en que las recomendaciones alimentarias dependen de las características de cada persona. A groso modo, el sexo, la edad, la etapa de desarrollo de la persona (embarazo, lactancia, menopausia, andropausia, etc.) el nivel de actividad física o el estado de salud de cada uno son fundamentales a la hora de valorar la alimentación adecuada para esa persona.
- El ejercicio diario y el control del peso son la base de la nueva pirámide.
Estas dos correcciones aparecen como cambios fundamentales que sitúan a la nueva pirámide en una dirección adecuada, sin embargo, importantes críticas se han venido vertiendo sobre ella. Las más habituales son las siguientes:
- Se critica la conformación de los comités encargados de elaborar las guías. Junto a especialistas en alimentación aparecen representantes de la industria de alimentos. Esta conjunción, tan habitual en los Estados Unidos, donde son las industrias las que dictan en gran medida leyes y recomendaciones, hace dudar seriamente de la imparcialidad y objetividad de sus recomendaciones.
- En el icono de MyPyramid no se hace diferenciación entre el consumo de cereales integrales y cereales refinados a pesar de que se sabe que los primeros son alimentos muy completos mientras que los segundos tienen efectos negativos sobre la salud.
- En el icono de MyPyramid tampoco se hace diferenciación entre el consumo de carnes cuando es sabido que la cantidad de grasas saturadas presentes en las carnes rojas las hace menos saludables que las carnes magras. Igualmente, no parece muy clara la discriminación entre los distintos tipos de grasas, asunto fundamental y que nosotros tratamos habitualmente.
- Se ha criticado también las recomendaciones sobre el consumo diario de leche pues a algunos expertos les parece excesivo.
- La necesidad del acceso a internet puede disminuir la efectividad de MyPyramid como herramienta educativa. Unido a la escasez de texto e información clara convierte el nuevo modelo en poco más que un logotipo.
En la guía, de la que la pirámide es parte, sí que se expone claramente la distinción entre grasas saturadas e insaturadas, entre los cereales integrales y los refinados y entre las carnes rojas y las magras. El problema es que las recomendaciones más difundidas y la imagen que permanece en nuestra retina es la de la pirámide.
Por otra parte, también se suele criticar que esta pirámide alimenticia no puede ser universal. Que las guías alimentarias deben ser específicas, si quieren ser eficaces, para los públicos a los que van dirigidas. A nosotros esto nos parece evidente y muy acertado. Pero no se le puede achacar esta crítica a MyPyramid. MyPyramid va dirigida a un público estadounidense, mayoritariamente blanco y con nivel educativo medio alto, al menos el suficiente como para fijarse en guías de alimentación y seguir sus recomendaciones. Por tanto, lo que sí se puede criticar es a las instituciones que reproducen este modelo como guía alimentaria en un contexto diferente al original. Son, por tanto, las instituciones de cada país las que deberían elaborar guías semejantes, si es que les parece un mecanismo adecuado, específicas para cada grupo de población al que va dirigido. Deberían, además, ser prácticas y culturalmente aceptables.
Muchos más comentarios se pueden hacer sobre las pirámides alimenticias, tanto desde un punto de vista nutricional como desde uno sociológico, histórico o económico. Una duda obvia un tanto al margen es: ¿pueden competir en efectividad estas guías alimentarias con los anuncios de McDonalds? Seguiremos con estos temas.
Fuente fotos:
http://www.artesvitalicias.com/fotos/piramide1.jpg
http://lomalindahealth.org/health-library/graphics/images/es/1055.jpg
http://api.ning.com/files/ksYI3xmJzatqt6t6rTWQ8LX-Ds0TI6dpP4wwuTtnAjaNOzAopmi7ElruSxLFZQlgNsO9YYVNtTUyXWStHP6PnNB18drGaCCo/harvard_university.jpg



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