Falsos mitos sobre el consumo de huevos

Habíamos hablado anteriormente sobre el papel del huevo en la alimentación y nos centramos hoy en desmontar algunos de los falsos mitos que hay sobre el consumo de los huevos:
- Uno de ellos nos habla del gran valor nutritivo de los huevos crudos. Esto es falso, un huevo cocido se digiere mejor que uno crudo puesto que, en estado líquido, la clara del huevo es parcialmente resistente a la acción de los jugos gástricos y se utiliza tan sólo en un 50%. Cuando la clara del huevo se coagula por efecto del calor se digiere por encima del 90%.
- Aunque las vitaminas A y D del huevo se concentran en la yema no hay relación entre el color de la misma y su contenido en caroteno porque, como bien sabemos, hoy en día los productores de alimentos juegan mucho con los aditivos.
- El hábito de añadir una yema de huevo a las comidas de los peques dejando aparte la clara es un error. En la clara se concentra la mayor parte del contenido proteico del huevo y aunque la yema cocida aplastada se digiere bien, no hay ningún problema por incluir la clara del huevo.
- El color de la cáscara del huevo sólo tiene que ver con la raza de las gallinas que los han puesto, no con su valor nutritivo.
- No es cierto que los huevos sienten mal a todos los enfermos de hígado aunque podría ocurrir en el caso de los enfermos de vesícula.
- Por último, las personas con problemas de colesterol pueden tener restringidos los huevos, pero, para las personas sanas, el huevo no constituye ningún problema específico y no suelen ser comunes las intolerancias hacia los huevos.
En una entrada posterior nos centraremos en analizar si las recomendaciones de consumo semanal de huevos que se indican en las pirámides alimenticias gubernamentales son estrictamente acertadas.
Fuente foto:
http://servicios.laverdad.es/gastronomia/fotos/yema201101.jpg


