El agua (I). Cuándo beber.
El agua contenida en los alimentos junto con la que bebemos y el resto de los líquidos que ingerimos, como los zumos, tienen que garantizar nuestra correcta hidratación en todas las edades y circunstancias vitales. El agua es fundamental para el funcionamiento de los proceso de asimilación y para la eliminación de residuos del metabolismo celular.
En otra entrada hablaremos de cuánto beber y de como hacerlo. Hoy nos centramos en un par de recomendaciones muy sencillas pero que, dado que no se suelen respetar, puede ser muy útil:
Conviene no beber agua durante las comidas, ni en el intervalo comprendido desde media hora antes hasta pasadas dos horas.
Conviene beber uno o dos vasos de agua al levantarnos para mejorar la hidratación y activar los mecanismos de limpieza del organismo.
El agua consumida durante las comidas disminuye la acidez del estómago lo que puede ocasionar que la digestión se ralentice al perder eficacia las enzimas que requieren un determinado grado de acidez para actuar. Si las bebidas están frías la digestión se alarga aún más.
En la mayoría de las poblaciones conviene beber agua mineral, o de procedencia de confianza, a la del grifo. El añadido de flúor o cloro, imprescindible para evitar la contaminación microbiológica, puede resultar peligroso para la salud incluso en las pequeñas cantidades utilizadas. Además, en el agua del grifo se encuentran trazas tanto del plomo utilizado en las tuberías, como de mercurio, cadmio o nitratos de los pesticidas agrícolas, sobre todo en zonas agrícolas o industriales, que pueden ser muy perjudiciales. Sin ánimo de ser alarmista.
Fuentes texto:
http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I
Fuente foto: http://blog.securibath.com


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